Pisos industriales
Piso epóxico en nave industrial: lo que decide el resultado está en la losa
Respuesta corta: el epóxico no corrige una losa mala: la copia y la amplifica. Las fallas más comunes —ampollas, desprendimiento y fisuras que reaparecen— casi siempre vienen del concreto de abajo: humedad residual, lechada superficial sin remover o juntas cubiertas en lugar de respetadas. Antes de aplicar hay que medir humedad, preparar mecánicamente la superficie y resolver las juntas.
¿Qué tiene que cumplir la losa antes de aplicar?
Tres condiciones, y ninguna se resuelve con producto:
- Resistencia superficial suficiente. Si la capa superior del concreto se desprende, el recubrimiento se irá con ella por buena que sea la adherencia química.
- Ausencia de lechada. La película superficial que deja el acabado es débil por definición y hay que eliminarla, no sellarla.
- Humedad bajo el límite del sistema, medida, no estimada.
Una losa nueva, además, necesita tiempo. El concreto sigue liberando humedad semanas después del vaciado, y aplicar sobre una losa joven es una forma garantizada de atrapar vapor bajo una película impermeable. En la nave de 800 m² que ilustra este artículo esperamos 45 días desde el vaciado antes de aplicar, sobre una losa de 20 cm con concreto de 4 000 psi.
¿Por qué la humedad es el problema número uno?
Porque el mecanismo de falla es físico y no se negocia. El vapor que sube desde el terreno o desde el propio concreto encuentra un recubrimiento impermeable, se acumula debajo y genera presión hasta despegarlo: eso son las ampollas. Si la losa se fundió sin barrera de vapor, la fuente no se agota nunca.
Por eso la humedad se mide antes de decidir el sistema, con los métodos normalizados: la prueba de cloruro de calcio, que mide la tasa de emisión de vapor en superficie, o las sondas de humedad relativa embebidas en la losa, que caracterizan mejor el interior. Si el valor supera el límite del fabricante, hay dos salidas: esperar, o aplicar primero un imprimante barrera de humedad.
¿Cómo se prepara la superficie?
Mecánicamente, siempre. El granallado y el esmerilado con diamante son los dos métodos válidos: ambos remueven la lechada superficial y dejan un perfil de anclaje medible. En la nave de Bambito la secuencia fue esmerilado de la superficie, curado completo, remoción de impurezas y sellado de juntas antes de cualquier aplicación. El escarificado se reserva para remover recubrimientos antiguos o corregir desniveles.
La rugosidad resultante se especifica con la escala de perfil de superficie del ICRI: a mayor espesor del sistema, mayor perfil requerido. Un autonivelante delgado sobre un perfil demasiado agresivo deja la textura marcada; un sistema de alto espesor sobre una superficie pulida no tiene de dónde agarrarse. El ataque ácido, todavía frecuente, no produce perfil controlado y deja residuos que comprometen la adherencia.
¿Qué se hace con las juntas?
Se respetan. Una junta de contracción existe porque la losa necesita moverse; cubrirla con epóxico no elimina el movimiento, solo traslada la fisura a la superficie del recubrimiento, con un trazo irregular que además se ve peor que la junta original.
Por eso en Bambito las juntas se sellaron como paso previo y no se cubrieron. El procedimiento correcto es mantener la junta activa a través del sistema y sellarla con un material de dureza y flexibilidad adecuadas al tránsito. En pisos con paso de montacargas, el sellante debe soportar el impacto de la rueda contra el borde; ahí es donde fallan primero los sellantes demasiado blandos.
¿Qué sistema elegir?
Lo define el uso, no el presupuesto:
- Pintura epóxica de bajo espesor. Para tránsito liviano y requisitos de limpieza; no aporta resistencia mecánica relevante.
- Autonivelante. Buena planicidad y limpieza, apto para tránsito medio de montacargas.
- Multicapa con árido. Mayor espesor y resistencia a impacto y abrasión, con textura antideslizante regulable; es el sistema para zonas de carga.
Un detalle que suele resolverse tarde y conviene decidir con la losa: el nivel del andén. En Bambito se construyó un muro perimetral de concreto para levantar el andén hasta el nivel de carga del camión, lo que evita rampas internas y mantiene el piso del almacén en un solo plano continuo, que es justo lo que un recubrimiento necesita.
En naves de alimentos hay un requisito adicional que suele definir la solución: los encuentros entre piso y pared deben ser sanitarios, con media caña, para que no quede una arista donde se acumule residuo.
¿Qué sale mal con más frecuencia?
- Aplicar sin medir humedad, y descubrir el problema cuando aparecen las ampollas.
- Preparar con ácido en lugar de granallar.
- Cubrir las juntas de contracción y ver reaparecer la fisura en pocas semanas.
- Elegir el espesor por precio y no por el tránsito real de montacargas.
- Aplicar sobre losa demasiado joven por presión de cronograma.
Datos de la obra
- Área de nave
- 800 m²
- Espesor de losa
- 20 cm
- Resistencia
- 4 000 psi
- Espera antes de aplicar
- 45 días
- Preparación
- esmerilado y limpieza
- Juntas
- selladas, no cubiertas
- Andén
- muro perimetral a nivel de carga
Cifras de la nave de Bambito, ejecutada por ADM4D en Panamá.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días hay que esperar para aplicar epóxico sobre una losa nueva?
No se mide en días sino en humedad: la losa debe estar por debajo del límite que fija el fabricante, verificado con prueba de cloruro de calcio o sonda de humedad relativa. Como referencia, en una nave de 800 m² con losa de 20 cm esperamos 45 días antes de aplicar. Una losa sin barrera de vapor bajo ella puede no alcanzar nunca ese límite sin un imprimante barrera.
¿Por qué se forman ampollas en un piso epóxico?
Por vapor de agua que asciende desde el terreno o desde el concreto y queda atrapado bajo un recubrimiento impermeable. La presión acumulada despega la película. Es un problema de humedad y de barrera de vapor, no de calidad del producto.
¿Se pueden tapar las juntas de contracción con el epóxico?
No. La junta existe porque la losa se mueve; cubrirla solo traslada la fisura a la superficie del recubrimiento. La junta se mantiene activa a través del sistema y se sella con un material compatible con el tránsito previsto.
¿Granallado, esmerilado o ataque ácido?
Cualquiera de los dos métodos mecánicos: granallado o esmerilado con diamante. Ambos remueven la lechada superficial y dejan un perfil de anclaje uniforme y medible. El ataque ácido no produce perfil controlado, deja residuos y obliga a un enjuague cuya humedad hay que volver a eliminar.
Vea la nave terminada con su piso epóxico.
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